El Sr. Rajoy vuelve a su particular campaña electoral de desgaste y de confrontación. Como ahora no tiene otra cosa mejor,le ha dado por los símbolos de nuestra querida España. El calentón de patriotismo ha propiciado declaraciones que dejan mucho que desear de un líder de la oposición. La respuesta de Zp ha sido: “No voy a discutir con usted de la Constitución, la bandera, la Monarquía, la democracia y la libertad". Mire Sr. Rajoy,a todo español el amor a su patria, lo mismo que el valor para defenderla, se le supone. No hay necesidad de ir pregonándolo, ni de confesar los sentimientos patrióticos, ni de colocarnos banderitas en el pecho o ponernos camisas rojigualdas.
La fiebre patriótica en las filas del PP debe pretender que volvamos al nivel de orgullo patrio de la dictadura, a que todos cantemos si no con la mano en alto, sí al unísono; a que todos y todas pensemos de la misma manera y arrinconemos a las minorías separatistas o republicanas o radicales, incluso a las mayorías socialistas y progresistas. O sea que volvamos al pensamiento único.
El Sr. Rajoy y sus adeptos creen que ellos son los únicos que sienten España en su corazón, que son los que más quieren a España y a sus símbolos. Fuera del PP todo es “chusma”, gente que se vende, que negocia con España, que divide a España y que enfrenta a los españoles. Y nada más lejos de la realidad.
¡Cuidado, sr. Rajoy,con el patriotismo exacerbado y los giros a la extrema derecha, no vaya a perder también los votos de sus simpatizantes!